ÚLTIMOS ARTÍCULOS
- febrero 2026
- enero 2026
- octubre 2025
- septiembre 2025
- julio 2025
- junio 2025
- mayo 2025
- abril 2025
- febrero 2025
- enero 2025
- diciembre 2024
- noviembre 2024
- septiembre 2024
- agosto 2024
- julio 2024
- diciembre 2023
- noviembre 2023
- octubre 2023
- septiembre 2023
- agosto 2023
- julio 2023
- junio 2023
- mayo 2023
- abril 2023
- febrero 2023
- enero 2023
- diciembre 2022
- noviembre 2022
- octubre 2022
- septiembre 2022
- agosto 2022
- julio 2022
- junio 2022
- mayo 2022
- abril 2022
- marzo 2022
- febrero 2022
- enero 2022
- diciembre 2021
- noviembre 2021
- octubre 2021
- septiembre 2021
- agosto 2021
- julio 2021
- junio 2021
- mayo 2021
- abril 2021
- marzo 2021
- febrero 2021
- enero 2021
- diciembre 2020
- noviembre 2020
- octubre 2020
- septiembre 2020
- agosto 2020
- julio 2020
- junio 2020
- mayo 2020
- abril 2020
- marzo 2020
- febrero 2020
- enero 2020
- diciembre 2019
- noviembre 2019
- octubre 2019
- septiembre 2019
- agosto 2019
- julio 2019
- junio 2019
- mayo 2019
- abril 2019
- marzo 2019
- febrero 2019
- enero 2019
- diciembre 2018
- noviembre 2018
- octubre 2018
- septiembre 2018
- agosto 2018
- julio 2018
- junio 2018
- mayo 2018
- abril 2018
- marzo 2018
- febrero 2018
- enero 2018
- diciembre 2017
- noviembre 2017
- octubre 2017
- septiembre 2017
- agosto 2017
- julio 2017
- junio 2017
- mayo 2017
- abril 2017
- marzo 2017
- febrero 2017
- enero 2017
- diciembre 2016
- noviembre 2016
- octubre 2016
- septiembre 2016
- agosto 2016
- julio 2016
- junio 2016
- mayo 2016
- abril 2016
- marzo 2016
- febrero 2016
- enero 2016
- diciembre 2015
- noviembre 2015
- octubre 2015
- septiembre 2015
- agosto 2015
- julio 2015
- junio 2015
- mayo 2015
- abril 2015
- marzo 2015
- febrero 2015
- enero 2015
- diciembre 2014
TEMAS
- ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN ACADÉMICA
- ALLEGRO MA NON TROPPO
- CAPITALISMO
- COMENTARIOS POLÍTICOS
- CORONAVIRUS Y ECONOMÍA
- CURRICULUMS
- CURSO 2017-2018: MATERIALES PARA LOS ALUMNOS
- CURSO 2018-2019, PRIMERO DE ECONOMÍA
- CURSO 2018-2019. PRIMERO DE ECONOMÍA
- Curso 2019-2020. MATERIALES PARA ALUMNOS PRIMERO DE ECONOMÍA
- DESIGUALDAD Y ECONOMÍA
- ECONOMÍA AMERICANA
- ECONOMÍA ASIÁTICA
- ECONOMÍA BALEAR
- ECONOMÍA ESPAÑOLA
- ECONOMÍA EUROPEA
- ECONOMÍA TURÍSTICA
- ECONOMÍA Y ECOLOGÍA
- ECONOMÍA Y TECNOLOGÍA
- ECONOMÍAS INSULARES
- ESCRITOS DE CREACIÓN
- ESTADÍSTICAS DEL BLOG
- GESTIÓN ECONÓMICA Y PRESUPUESTARIA
- GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA
- GRABACIONES
- GUERRA Y ECONOMÍA
- HISTORIA ECONÓMICA
- LA GRAN RECESIÓN
- LIBROS EN RED
- MATERIALES DOCENTES
- MATERIALES GRÁFICOS: FOTOS
- MATERIALES GRÁFICOS: FOTOS, VIDEOS
- MERCADO LABORAL
- METODOLOGÍA
- PENSAMIENTO POLÍTICO
- POLÍTICA ECONÓMICA
- Sin categoría
- TEORÍA ECONÓMICA Y PENSAMIENTO ECONÓMICO
- VIDEOS
marzo 2026 L M X J V S D 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 - Follow BLOG DE CARLES MANERA on WordPress.com
Meta
Nube de categorías
ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN ACADÉMICA ALLEGRO MA NON TROPPO CAPITALISMO COMENTARIOS POLÍTICOS CORONAVIRUS Y ECONOMÍA CURRICULUMS CURSO 2017-2018: MATERIALES PARA LOS ALUMNOS CURSO 2018-2019, PRIMERO DE ECONOMÍA Curso 2019-2020. MATERIALES PARA ALUMNOS PRIMERO DE ECONOMÍA DESIGUALDAD Y ECONOMÍA ECONOMÍA AMERICANA ECONOMÍA ASIÁTICA ECONOMÍA BALEAR ECONOMÍA ESPAÑOLA ECONOMÍA EUROPEA ECONOMÍA TURÍSTICA ECONOMÍA Y ECOLOGÍA ECONOMÍA Y TECNOLOGÍA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA GRABACIONES GUERRA Y ECONOMÍA HISTORIA ECONÓMICA LA GRAN RECESIÓN LIBROS EN RED MATERIALES DOCENTES MATERIALES GRÁFICOS: FOTOS PENSAMIENTO POLÍTICO POLÍTICA ECONÓMICA TEORÍA ECONÓMICA Y PENSAMIENTO ECONÓMICO VIDEOSEtiquetas
Sobre la reciente evolución de la economía española
Publicado en ECONOMÍA ESPAÑOLA
Deja un comentario
Economías insulares: una caracterización para el Mediterráneo occidental (texto en catalán)
Publicado en ECONOMÍAS INSULARES, POLÍTICA ECONÓMICA
Deja un comentario
Las sombras de la caverna
Parece abrirse un mundo distópico, un mundo en el que el planeta pasa factura en forma de riadas, inundaciones, incendios, desequilibrios demográficos, todo por la acción humana, por sus consecuencias letales sobre el clima. Un proceso largo, acumulativo, devastador. En poco tiempo. Un mundo en el que personajes histriónicos fabrican discursos y generan relatos que lo niegan todo, que señalan, sin el más mínimo atisbo científico, que todo lo que sucede es producto de una conspiración, de una manipulación de no se sabe quién. El panorama geopolítico es igualmente inquietante: guerras abiertas en Europa, Oriente Próximo, y amenazas de grandes tensiones en Asia y en América Latina. También desde esos espacios aparecen voces que insuflan desunión, amenazas, crispación, violencia. Los resultados electorales en Estados Unidos consolidan nuevas vías de enfrentamiento, que en la economía tendrán sus manifestaciones en guerras comerciales que acabarán tensando los precios al alza y, por tanto, a tocar de nuevo también al alza los tipos de interés. Muchos de los precarios que han votado a Trump lo sufrirán en sus propias carnes: por obra y gracia de un magnate condenado y con treinta y cuatro causas pendientes. La estupidez humana no tiene límites. Los sueños de la sinrazón generan monstruos. Las poblaciones asisten a todo ese cúmulo de mensajes que viajan a través de las redes, creados por intoxicadores profesionales, próceres de la mentira y de la tergiversación, que estimulan las bajas pasiones de gentes descontentas, desesperadas. ¿Quién les financia? La furia guerracivilista se instaura en momentos precisos, con la manifestación genuina de las violencias verbal y física. Con el enaltecimiento de la ignorancia, de la emisión de conceptos vacíos de contenido, del señalamiento a enemigos a los que se debe derrotar por todos los medios: los posibles y los que no lo deberían ser.
Un mundo en el que se utiliza la palabra “pueblo” para confundir: solo el pueblo ayuda al pueblo, se dice en determinadas plataformas, por boca de esos tahúres de la falsedad. Un concepto, de nuevo vacío, que elude que las situaciones más complicadas que se han vivido durante catástrofes, se han resuelto por la intervención pública, por el papel del Estado en todas sus vertientes. Con todos sus defectos. Y ello no elimina que la solidaridad de la gente haya actuado con fuerza, con energía, con firmeza. Pero son los servicios públicos los que se despliegan, porque la intensidad de la solidaridad privada, básica, esencial, encomiable, no es suficiente para atajar la desproporción de los problemas. El negacionismo climático se ha visto sacudido; pero también el negacionismo fiscal, tributario. Esa idea peregrina de que reduciendo los impuestos todo irá mejor se da de bruces contra una realidad, que es tozuda: el Estado, en todas las grandes crisis económicas desde 1929, acaba actuando no solo para corregir los “errores del mercado”, sino para redireccionar e impulsar políticas de recuperación, de resiliencia.
Las conductas distópicas, fabuladoras, mentirosas, manipuladoras, tienen apoyos generosos de quienes viven mejor con la estrategia de la confusión: son las sombras de la caverna. Quienes pretenden utilizar la democracia para domarla, desde dentro, a su antojo, con la utilización de los poderes que –se presume– están separados. El objetivo es llegar al poder político cuando no se tiene, sea como sea, al precio que sea. Y solamente se respetan los canales democráticos cuando se ha alcanzado esa cima de decisión. Se está en ello. Los muy ricos ya han hechos sus apuestas, y ahora van a pasar las facturas correspondientes: lobbies tecnológicos, defensores de los combustibles fósiles, contrarios a los avances sociales, agresivos con un entorno cada vez más frágil. No es extraño que ante tanta estulticia el planeta se encabrite.
Publicado en GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA
Deja un comentario
Un Nobel para la Historia Económica
Peter Temin, un referente en la historia económica de la Gran Depresión, escribía en 2013 que “la historia económica fue central en el desarrollo de la economía a principios de siglo, pero perdió su posición principal rápidamente después de la Segunda Guerra Mundial, desapareciendo (…) a finales del siglo XX. Enseñé historia económica a estudiantes de posgrado del MIT en economía durante 45 años durante este largo declive y, en consecuencia, mi relato contiene un sesgo autobiográfico”. La queja de Temin es el arrinconamiento de la historia económica para el aprendizaje de los economistas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT); de hecho, los estudiantes universitarios pueden tener una idea de la historia económica porque el departamento de historia del MIT tiene esa materia, que puede ser escogida por los alumnos de economía. Pero, dice Temin, los profesores y los estudiantes de posgrado están solos, y urge corregir ese desequilibrio. De entre esos profesores que cita Temin, está Daron Acemoglu, galardonado con el premio Nobel de Economía 2024 junto a sus colegas y coautores James Robinson y Simon Johnson. Los tres, historiadores económicos. Pareciera que el quejido justificado del maestro Temin ha dado algún resultado. Y el MIT, junto a la Universidad de Chicago, protagonizan el galardón.
La historia económica, como parte esencial del conocimiento científico de la economía, está de enhorabuena. En 2022, el premio recayó en Ben Bernanke por sus investigaciones sobre las crisis financieras y, en particular, por su profundo conocimiento sobre el crac de 1929, que le supuso, por ejemplo, decidir mejor cuando se hallaba en el puente de mando de la FED en 2008, según él mismo ha confesado en unas memorias publicadas (Mis años en la Reserva Federal, Deusto, Barcelona). En 2023, Claudia Goldin, otra historiadora económica de la Universidad de Harvard y experta en la historia económica norteamericana (Understanding the Gender Gap. An Economic History of American Women, Oxford University Press, 1990), se alzó con el preciado premio, demostrando la evolución del trabajo de las mujeres casadas en las diferentes fases del crecimiento económico, desde la agricultura hasta la sociedad de servicios. Ahora, tres colegas de idéntico campo del conocimiento, alcanzan ese olimpo científico. Los trabajos de los tres expertos se condensan en múltiples aportaciones, de carácter más técnico (artículos en revistas de impacto, sobre temas variados; recientemente, muy centrados en el papel económico de la inteligencia artificial). Pero creo que son imprescindibles dos libros: uno editado en 2012 y firmado por Acemoglu y Robinson (¿Por qué fracasan los países?, Deusto, Barcelona); y otro publicado hace menos de un año, en 2023, de Acemoglu y Johnson (Poder y progreso, Deusto, Barcelona). En ambos trabajos, la característica central que los define es su profundidad cronológica: los autores se adentran en los temas que proponen –crecimiento económico, tecnología, cultura económica, etc.– utilizando potentes retrovisores. Escarbando en la historia económica, para entender mejor procesos actuales. Esto ha dotado estos dos libros de una erudición nada gratuita, con una profusión de argumentos, de narrativas y de conocimientos humanísticos que fortalecen las tesis que defienden.
En el trabajo de Acemoglu y Robinson, se aporta la noción teórica de comportamientos económicos inclusivos y exclusivos, conceptos que han pasado a formar parte del acerbo no solo de los economistas, sino de los políticos. Se ha convertido esto, por tanto, en economía política. Los inclusivos son los que persiguen la eficiencia y la eficacia en un marco de colaboración y decisiones que persigan el bien común. Los exclusivos determinan visión egoísta de gobernantes y gestores, que buscan su enriquecimiento personal, sin pensar en el bien común. Acemoglu y Robinson plantean igualmente hipótesis de trabajo de por qué, por ejemplo, la revolución industrial británica se generó en Inglaterra y no en China, que tenía potentes condicionantes; o en Países Bajos, con un desarrollo económico muy avanzado. Y van desbrozando los argumentos de otros autores, descartando sus posturas para llegar a una conclusión que también se ha hecho extensiva: la importancia de poseer instituciones que generen crecimiento desde la inclusividad, de forma que rechazan las tesis weberianas y marxistas –que coincidían en algunos puntos en cuanto al atraso de determinadas geografías en el crecimiento económico–, muy centradas en el ámbito cultural.
El libro de Acemoglu y Johnson es otro monumento a la erudición plenamente justificada. La investigación ahonda en los factores que caracterizan las economías orgánicas, remontándose hasta la época medieval, tras haber abordado, igualmente, elementos básicos de la revolución neolítica –con un conocimiento preciso de las contribuciones de Gordon Childe–, hasta transitar, tras detenerse en diferentes estaciones, en la revolución industrial 4.0. Acemoglu y Johnson son críticos con la evolución de un crecimiento económico observado generalmente en clave tecnológica. Incluso reivindican un posicionamiento más igualitario de sociedades menos avanzadas tecnológicamente –como algunas civilizaciones antiguas– con afirmaciones contundentes: “[en las civilizaciones] que se dedicaban al cultivo del cereal, la mayoría de la población vivía peor que sus antepasados cazadores-recolectores. Las élites mejoraron su posición gracias al nuevo sistema de agricultura sedentaria”. Este axioma nos recuerda al Sapiens de Harari, cuando realiza afirmaciones muy parecidas. Acemoglu y Johnson colocan la economía en un plano dialéctico, histórico, contrastado, evolutivo, en el que no aparecen individuos solos con informaciones simétricas y perfectas. Por el contrario, lo que se nos brinda es un análisis exhaustivo y desequilibrado que va desde el Neolítico hasta la robotización presente; un estudio que tiene clases sociales en su interior, con sus contradicciones y sus luchas. Y con las desigualdades como corolarios explícitos a la mayor parte de los crecimientos económicos analizados, en los que, de nuevo, Acemoglu recuerda su libro anterior –el firmado con Robinson– y vuelve a enaltecer la importancia de las instituciones inclusivas para mantener un desarrollo económico que extienda mayores cotas de bienestar. De ahí que este segundo libro sea crítico con la inteligencia artificial (o, mejor dicho, no es tan condescendiente con ella), al señalar que las nuevas tecnologías digitales han creado grandes fortunas, pero el salario real de la mayoría de trabajadores apenas ha aumentado. O que los robots no aportan ningún beneficio, o escaso a los trabajadores si no vienen acompañados de otras tecnologías que creen nuevas oportunidades para la mano de obra humana.
Resulta imposible sintetizar en pocas cuartillas lo que ofrecen estos dos trabajos. Lo que sí es relevante subrayar es que este premio Nobel –como el del año pasado– da un espaldarazo a la historia económica, una parte central de la economía bastante ignorada en los planes de estudio universitarios y en la formación continua de los economistas. Nos equivocaríamos menos todos los economistas si supiéramos más historia económica. Por ello, debemos agradecer a estos colegas agraciados con el preciado premio sus grandes aportaciones. Estoy seguro que Peter Temin, a sus 86 años, hoy, descorchará una botella de champán, y brindará con Acemoglu, ambos emocionados, en algún despacho del MIT. Un triunfo de los historiadores económicos.
Publicado en Sin categoría
Deja un comentario
Demasiada crispación que tapa los resultados económicos
Un titular del Financial Times, firmado por Barney Jopson y Alex Irwin, reza: España, a punto de superar a Estados Unidos como la economía avanzada que más crece. Las causas: el turismo, la exportación de servicios no turísticos, la inversión extranjera y…el gasto público y la inmigración. En efecto, no solo es el gasto turístico, producto de la recuperación de los viajes y de la economía del ocio; son también los servicios de alto valor añadido los que están contribuyendo al crecimiento de los servicios en su relación con el PIB. Y, por extensión, apuntalan la expansión. La EPA aporta igualmente datos al respecto: creación de ocupación en nichos de mayor valor añadido. Algo se mueve en la estructura económica. Resulta imposible encontrar en el pasado más inmediato una situación como la descrita, situación que no está exenta de problemas y desafíos. Además, otro elemento debe tenerse en cuenta: la productividad aparente del trabajo no es tan anémica como a veces se cree, en función de algunas consideraciones metodológicas que se están trabajando y que se han presentado en foros académicos.
En paralelo, Alemania cerrará 2024 con dos años continuados en recesión, algo que no se observaba en las últimas décadas. Las reformas que se inscribieron a fuego para los países del sur por parte de la nomenclatura germánica en 2010, no se han realizado adaptadas a la realidad de la economía alemana durante los últimos quince años. Con la incertidumbre por la situación política y económica en Francia, la suma de los problemas en las dos locomotoras europeas sitúa a la Unión en un escenario insólito: resulta que son esos países del sur de Europa, principalmente España, aquellos que eran considerados como poco eficientes, los que están matizando el retroceso agregado europeo.
Esta situación es la que obligaría a repensar las reglas fiscales que se han aprobado para las economías europeas desde la Comisión, reglas a aplicar a partir de 2025 y por un período de siete años, a razón de un ajuste de 0,4 puntos porcentuales del PIB cada año. Quizás no sea solo la economía española la que necesite la revisión de esa norma; y tal vez a Alemania y Francia les convenga ser más flexibles con su aplicación en una vía concreta: una doble velocidad en la adaptación de esas reglas que, en síntesis, pueden suponer una contracción del gasto público. Precisamente, una de las palancas que el Financial Times esgrime como determinante para que España esté en la positiva posición que tiene.
Todos estos datos –y otros que pueden aportarse– están tapados, casi silenciados, por el ruido de la crispación política, más focalizada en otros temas –algunos relevantes– pero con la insistencia en algunos otros que se están explotando de manera recurrente por los firmes opositores –políticos, mediáticos, jurídicos– al gobierno, utilizando mentiras y bulos. El humo cegaba los ojos, en una memorable canción de The Platters. El ruido, esta batucada tremenda sin descanso, impide escuchar avances positivos en la economía. Que afectan a todos. Sería importante que se conocieran mejor, silenciando el ruido sin sentido.
Publicado en ECONOMÍA ESPAÑOLA
Deja un comentario
Élites extractivas (a propósito del reciente Premio Nobel de Economía)
Explico a estudiantes de primero de Economía y de cuarto de Historia el concepto de élites e instituciones inclusivas y extractivas. Esto se perfiló en el libro ¿Por qué fracasan los países?, firmado en 2012 por los profesores Daron Acemoglu y James Robinson. El libro, junto a otro que también conocen los estudiantes, Poder y progreso, escrito por Acemoglu y Samuel Johnson en 2023, les ha valido a los tres el premio Nobel de Economía 2024. Los autores definen las élites e instituciones inclusivas como aquellas que persiguen la eficiencia y la eficacia en un marco de colaboración y decisiones que busquen el bien común. Las extractivas, por su parte, determinan una visión egoísta de gobernantes y gestores, que buscan su enriquecimiento personal, sin pensar en el bien común.
El corolario es claro: la “extractividad” conduce a un deterioro no solo económico, sino también social, político, cultural. Ético. Podemos creer que todo esto anida en la economía y en la política, como exponentes del fenómeno; se trata de exponentes máximos. Pero ello atañe también a otros ámbitos de la sociedad. Estamos viendo estrategias políticas edificadas sobre la judicialización de todo: el poder judicial actuando como sustitutivo del accionar político, algo absolutamente impropio de estados democráticos. Se ven movimientos impunes desde determinados medios de comunicación y redes sociales. Impunes en el sentido de verter mentiras de forma recurrente, a sabiendas que lo son, con el objetivo de dañar a instituciones y personas, para un beneficio particular. El “extractivismo” tiene múltiples posibilidades, y esto es lo que provoca desazón social o, peor, la creencia de que lo que se dice en esas palestras es veraz. Mentiras, bulos, tergiversaciones, calumnias, todo parece valer, poniendo en jaque a las democracias reconocidas, cuando parte de sus esfuerzos radica en demostrar que las mentiras –que se sabe que lo son– deben ser contrarrestadas. El fenómeno es internacional: desde Trump hasta Milei, pasando por Orban, Meloni, Le Pen, el conjunto de patrañas informativas se adscriben, esencialmente, a opciones ultraconservadoras, una especie de caballo troyano que persigue tensionar la ciudad democrática desde su interior. Y con extensión de la toxicidad hacia las opciones tradicionales de la derecha conservadora.
Este comportamiento engarza con la idea de “extractivismo” que rige en determinados políticos, junto a sus microcosmos particulares –segmentos de la judicatura, ciertos medios de comunicación, analistas concretos–. La pérdida del poder, o la dificultad para acceder a él, alimenta conductas que no velan por el bien común, por esa idea de “inclusividad” sobre la que nos ilustran Acemoglu, Robinson y Johnson. Los fomentadores de tales estrategias no presentan alternativa alguna sobre política económica, social, ambiental, internacional, educativa, sanitaria, más allá de la formulación de unos tópicos –bajar los impuestos, menos gobierno y una libertad que no se concreta ni se especifica– que son el anclaje a un pasado inmovilista. Buscan la quiebra humana de un adversario que ha devenido enemigo. Élites extractivas puras y duras.
Reciente publicación sobre la integración de precios en la Europa moderna, con Cataluña como referencia
Publicado en HISTORIA ECONÓMICA
Deja un comentario
Mi último libro. Ya en librerías. Editado por Libros de la Catarata y Universitat de les Illes Balears
Publicado en ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN ACADÉMICA
Deja un comentario
Entrelazando política fiscal y política monetaria
Publicado en POLÍTICA ECONÓMICA
Deja un comentario
Récord turístico en Islas Baleares
Récord de turistas, que supondrá llegar a los 20 millones este año (es más del 20% del total de turistas llegados a España); incremento del gasto turístico; saturación tangible, sin discusión, en zonas concretas de las islas. Y previsiones que van a más. En paralelo: cúpulas empresariales señalan que la temporada no ha ido tan bien como se había previsto; mientras los sindicatos hablan de cargas excesivas sobre todo en camareras de hotel. Pero no únicamente. Problemas en las derivadas del mercado laboral, con cifras igualmente de impresión: más de 650 mil afiliados a la Seguridad Social, con el contraste de enormes dificultades para el acceso a la vivienda, tanto en el terreno de las adquisiciones como de los alquileres. Beneficios previsiblemente altos, y salarios más contenidos que se desprenden de una importante cuota de horas trabajadas, según los datos más recientes de la EPA. Una productividad aparente del trabajo –que ya incorpora trabajo en el sentido estricto, y capital– que es alta, que no viene acompasada con la evolución salarial. El debate está abierto, y se impone la aportación de datos robustos, explicando las metodologías aplicadas.
Seguimos, en este contexto, divagando sobre la diversificación de la economía balear, con escasas contribuciones que ayuden a entender hacia dónde puede ir la estructura económica de Balears. Hemos insistido en varias ocasiones en un sentido concreto: que la economía de las islas presenta signos de diversificación más claros de lo que presuponemos; pero no acabamos, todos, de poner el cascabel al gato. ¿Cómo calcular esto, qué proyectos de investigación podríamos iniciar, proseguir y/o desarrollar? El punto de partida, sea cual sea la decisión que se adopte, pasa por un factor clave, que también hemos reiterado: el liderazgo público, en colaboración con el sector privado y con los agentes económicos y sociales. Esto infiere un escenario: poner luces largas, una mirada más amplia que huya del cortoplacismo que es el que suele impregnar los diagnósticos, más escorados a retóricas de carácter coyuntural. Al final, es esto último lo que impera en las decisiones de política económica. Esto es lógico: el día a día es crucial; pero en el contexto en el que estamos, de incertidumbres de todo tipo, trabajar con ópticas de medio y largo plazo debería estar presente en el portafolio de los partidos políticos y de las administraciones. Algo que, por cierto, se están planteando muchas instituciones públicas y privadas de todo el mundo, que tienen perspectivas de trabajo en horizontes que van más allá del 2030. No se persigue, con esto, especificar un futuro que, por definición, es desconocido; sino anotar líneas de actuación a partir de la realidad de hoy, la que conocemos, sobre baterías de datos que están disponibles.
Necesitamos más trabajos de campo: más investigación (porque sin esto la simple intuición no basta) y más gobernanza, es decir, la cooperación cívica y económica. No partimos de cero. Hay mucho trabajo ya hecho, que va más allá de declaraciones retóricas, de laboratorio, de encapsulamiento. De nuevo, hace falta una voluntad política, ahora ausente.
Publicado en ECONOMÍA BALEAR, ECONOMÍA ESPAÑOLA
Deja un comentario

Debe estar conectado para enviar un comentario.