La fábula del crecimiento

La economía española va a crecer por encima de la Unión Europea, señala Luis de Guindos. El Ministro tiene dos objetivos básicos: promocionar su candidatura a la presidencia del Eurogrupo; y subrayar que el gobierno del PP es el gran hacedor del nuevo milagro español en la recuperación económica. Las previsiones en las cifras del PIB parecen confirmar esta tesis; pero las variables del mercado laboral, analizadas con detenimiento, no invitan a tal optimismo. Los datos más recientes sobre evolución salarial señalan la disparidad existente entre trabajadores (y sus salarios medios) y altos ejecutivos (con emolumentos elevadísimos). Las cifras de las grandes empresas constatan crecimientos de ingresos superiores al 10% para sus mandatarios, sobre bases que ya son de escándalo. Entre las primeras cincuenta remuneraciones a altos ejecutivos españoles, la horquilla va de los 2,5 millones de euros al año hasta los 16,5 millones. Brutal. Por el contrario, el salario medio se ha contraído en casi un 1% en la casi totalidad de los trabajadores, con lo que la conclusión es obvia: la riqueza salarial se va concentrando en pocas manos, mientras el grueso de la masa salarial pierde capacidad.

La geografía económica de este proceso es igualmente ilustrativa: el Arco Mediterráneo patentiza una caída en su nivel de renta, hecho que se hace evidente en el caso de la economía balear. Ésta ha perdido posiciones en PIB/per cápita desde la segunda mitad de los años 1980; su posibilidad de corrección no puede esconderse tras frases más o menos brillantes. Cuando se arguye, por ejemplo, la competitividad o la productividad, debe calificarse: competitividad ¿frente a quién, y con qué costes? Productividad ¿de quién: del trabajo, del capital o del conjunto de los factores? En este contexto, el gran delirio consiste en presentar la economía balear como si se acercara casi al “pleno empleo”, con fortalezas propias de un modelo de crecimiento industrial. Esta idea fue expuesta por el profesor Antonio Alcover en un artículo reciente, y su lectura motiva serias dudas en cuando a la capacidad de diagnóstico del colega universitario. La tesis se incardina en el discurso conservador, donde el conseller de Economía Joaquín García participa de manera activa, con dardos a las políticas económicas de la izquierda –que se descalifican de forma poco técnica y muy ideológica–, siguiendo así con las recomendaciones de la Federación Hotelera.

Las grandes diferencias de renta son observables en Baleares, donde el consumo y el gasto relacionados con las rentas altas ha crecido notablemente. Los indicadores de ventas de coches de gama alta y de yates han aumentado un 40%, al igual que se han expandido los fondos de las SICAV. Pero los datos correspondientes a tipos de contrato laboral, salarios, horas de trabajo y situación social, indican un avance preocupante de la precariedad. La economía crece. Pero, a tenor de lo expuesto, debemos cualificar de nuevo: quién crece y a costa de quién. Y, por tanto, para quién ha concluido la crisis. Pero sobre todo: para quiénes la crisis, la recesión, sigue siendo, de forma desesperada, una realidad presente en sus vidas.

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