Presupuestos Generales del Estado 2016: cuentas falsas e irreales

Montoro presentó, eufórico, los PGE 2016, en un calendario inédito para que las cuentas públicas sirvan como plataforma electoral al PP. Su aprobación va a representar un lastre tremendo para quien gobierne la próxima legislatura. El discurso del ministro se urdió en un tejido de críticas constantes a la legislatura socialista, todo en clave electoralista. Estamos ante un verdadero ejercicio de multiplicación de panes y peces, sin tener para nada en cuenta la ejecución presupuestaria de 2015 y con la tesis subyacente de que el PP, y sólo el PP, va a ser capaz de tirar adelante un tren ya descarrilado. Veamos algunos datos relevantes.

En primer lugar, la previsión de ingresos es totalmente una invención. Montoro piensa que tanto por la vía del IRPF como por la de la Seguridad Social, los ingresos se van a incrementar de forma notable. La realidad está siendo mucho más severa: la recaudación, en su conjunto, está creciendo al 3,6% en la ejecución presente, cuando el gobierno preveía un avance del 5,4%. Y si nos acogemos a los datos de la Seguridad Social, el crecimiento es de un raquítico 0,7%, lo que nos advierte que las previsiones que se tabulan en los PGE 2016 no se van a cumplir de ninguna forma. A esto debe añadirse un elemento de fiscalidad regresiva: las empresas del IBEX han pagado sólo un 6%, estimuladas por deducciones, beneficios, etc.; para las pymes ese porcentaje es del 15%; y para los asalariados el dato se centra en el 16%. Es decir, quien más tiene paga muchísimo menos, con lo que la capacidad tributaria de ingresos queda, de facto, mermada en las cuentas presentadas. A todo esto, el PP anuncia bajadas de impuestos porque hemos entrado, según Rajoy, en un “círculo virtuoso” económico.

En segundo término, la incidencia de lo anterior para el cumplimiento del déficit va a ser tremenda. Fíjense: se habla de un grado de cumplimiento del 2,8% para 2016, cuando se cerrará este año con una ejecución del 5,5%. O sea, se debe bajar 2,7 puntos el déficit público en un escenario de inflamiento de los ingresos (para cuadrarlo todo), pero de escasa relación directa con la economía real. Un hecho de enorme irresponsabilidad por parte de Rajoy y su gobierno que, además, promete que crecerá el gasto social.

En tercer lugar, la deuda va a seguir creciendo a ritmos galopantes. El dato real es demoledor: el gobierno del PP ha disparado la deuda en 590.000 millones de euros, de manera que para crecer 1 euro el PIB se deben inyectar prácticamente 8 euros de endeudamiento. En tal contexto, la economía española necesita captar casi 300.000 millones de euros anuales en el exterior, en un entorno de enorme inestabilidad motivado por dos elementos clave que, para Rajoy, no parecen tener importancia por las declaraciones que ha hecho: la crisis asiática y la previsible subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, antes de que acabe este año.

En definitiva, estamos ante unas cuentas públicas puramente electoralistas, increíbles, que tendrán un colofón brutal en pocos meses: obligarán a ejecutar más recortes, en un escenario de gran inestabilidad política y económica.

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