Problemas en el modelo de crecimiento de China

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El poderío mercantil chino se sustenta sobre un crecimiento económico que supera, desde 1978, el 7 por ciento y recientemente llega a tasas de dos dígitos con enorme facilidad (2005, 2006 y 2007), rozándolas en muchos ejercicios (2008, 2009, 2010, 2011)[1]. Sin embargo, problemas concretos, muy contradictorios en ocasiones, se avizoran en el modelo de crecimiento de China:

  1. a) China presenta una alta tasa de inversión –en 2009 alcanzó el 47 por ciento del PIB–, basada en la acumulación de factores de producción y no en aumentos de la productividad. Esto puede adscribirse, de forma clara, a las empresas estatales, en un proceso que arranca ya de los años 1980 en regiones avanzadas. Así, Shangai desde esa década ha ido aumentando a tasas relevantes –superiores al 6 por ciento– la producción de las empresas del Estado, mientras que la productividad total de los factores ha crecido un 0,8 por ciento. Ésta se ha estancado en la última década, al tiempo que se ha acrecentado la formación brutal de capital. Otras estimaciones indican, sin embargo, que la productividad total de los factores en China aportó un 43 por ciento al PIB, con un crecimiento económico próximo al 10 por ciento[2].
  2. b) La acumulación es capital-intensiva. Se ha llegado a afirmar que China se enfrenta a un exceso inversor: la potente tasa de crecimiento se explica más por la sobreacumulación de capital que por el avance técnico. Esto sugiere la necesidad de actuar sobre la demanda nacional con varias medidas: aumentar el gasto público en áreas de carácter social, subidas salariales y disminución de los impuestos (sobre todo en las áreas rurales), factores que deberían incidir en rebajar la tasa de ahorro.
  3. c) Ante esto, se ha argumentado la posibilidad de aumentar los tipos de interés, lo cual inferiría la apreciación del yuan: se reducirían así los efectos de la sobreproducción y se eludiría la asignación de recursos a sectores que ya están saturados, pero que gracias a la debilidad monetaria canalizan todavía inversiones considerables, como por ejemplo el acero o el aluminio.
  4. d) La caída de la tasa de ganancia, relacionada de manera directa con dos fenómenos aparentemente opuestos: la pérdida de productividad del capital –en descenso desde 1992– y el aumento en la productividad del trabajo –que crece también desde principios de la década de 1990–. La explicación del proceso radica en que la mayoría de las empresas trabajan muy por debajo de su capacidad, de forma que el volumen de capital fijo es superior a lo producido, lo cual condiciona la productividad del capital. Esta situación se resuelve por ajustes en el mercado laboral: la disminución del volumen de mano de obra, con resultados de incrementos en su productividad[3]. Por tanto, es evidente que se acrecienta la explotación en un contexto de apertura comercial de China y a su entrada determinante en la competitividad internacional. Al mismo tiempo, disminuye la tasa de beneficio, que llegaría al 8,5 por ciento frente a guarismos muy superiores, en épocas de esplendor económico, en Japón, Estados Unidos y Alemania (que oscilaron entre el 20 por ciento y el 30 por ciento entre 1960 y 1972; Gaulard, 2011).
  5. e) Problemas en el sector bancario chino. Dos motivos explican esta situación. Por un lado, la acumulación de deudas de cobro dudoso. Por otro, el crecimiento de la deuda bruta de China con bancos propios y extranjeros, debido al crédito comercial. Aquí, los tipos de interés al alza pueden generar problemas añadidos, ya que serían un antecedente a la caída de las exportaciones y, a su vez, significarían un claro freno a la inversión empresarial, de manera que la masa de ganancia se vería negativamente afectada junto a la pérdida de beneficios. El sector financiero, además, controla fondos soberanos de inversión: el 29 por ciento del total mundial. Cuatro son los grandes fondos creados entre 1993 y 2007: SAFE Investment Company, China Investment Corporation, Hong Kong Monetary Authority Investment Portfolio y Nacional Social Security Fund. Los fondos no financiados con exportaciones de productos fundamentales se han convertido en una fuente determinante de liquidez. El caso más elocuente: los bonos del Tesoro norteamericano, de cuyo monto total China y Japón poseen aproximadamente una quinta parte cada uno[4]. Por ello, una disminución notable de la economía de Estados Unidos –desplome del consumo o devaluación relevante del dólar– se acabaría traduciendo en una reducción del PIB chino.

[1]Los datos de crecimiento económico y otras variables relativas a la contabilidad nacional china, en http://www.stats.gov.cn/english/Statisticaldata/OtherData/BRICS/201405/P020140528528585014163.pdf. Véase también http://www.tradingeconomics.com/china/gdp-growth-annual. http://www.stats.gov.cn/english/.

[2] Estas valoraciones, que provienen de la CEPAL, señalan que los elementos que explican el aumento de la productividad serían: el cambio estructural de la economía –de sectores de baja productividad como la agricultura a otros de mayor productividad, como la industria–; la inversión extranjera directa; la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos; las inversiones en infraestructuras; la apertura comercial al exterior; y, finalmente, la presión al alza de los salarios, lo cual, se indica, ha supuesto que los costes laborales unitarios de China, medidos en dólares, se hayan multiplicado por 2,4 entre 2002 y 2010. Véase Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL), http://www.cepal.org/publicaciones/xml/1/47981/PANINSAL2011-12-DocInformativo.pdf.

[3] La productividad laboral de China, como porcentaje de la de Estados Unidos, aumentó del 6 por ciento en 2000 al 16 por ciento en 2011. China ha logrado así reducir la brecha de productividad con Estados Unidos de forma más contundente que otras economías emergentes, como la India, que ahora se sitúa por debajo de China. Cf. Comisión Económica para América y el Caribe (CEPAL), http://www.cepal.org/publicaciones/xml/1/47981/PANINSAL2011-12-DocInformativo.pdf.

[4] Las cifras precedentes en http://www.cepal.org/publicaciones/xml/1/47981/PANINSAL2011-12-DocInformativo.pdf.

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