Banco de España: los salarios crecen mucho menos que los beneficios

Ojo al dato: los beneficios crecen más que los salarios. Esta afirmación no la ha hecho ningún conspicuo sindicalista, ni un economista heterodoxo y de izquierdas. No. La ha lanzado a la palestra –atención: con números e indicadores– el Banco de España, una institución que, en un reciente informe, expone unas curvas que algunos venimos manejando desde hace ya algún tiempo (y que hemos publicado en diferentes formatos). De hecho, los excedentes brutos de explotación (EBE), que en lenguaje más coloquial determinan los márgenes de beneficios empresariales, han aumentado en la composición de la renta nacional. Y lo han hecho en una progresión clara: la Gran Recesión ha confirmado la mayor “absorción” de la renta por parte de los empresarios, y menor en el caso de la masa salarial. Algunos economistas suelen tomar estos datos como indicativos del aumento o la reducción de la desigualdad, sobre la base de la evolución de dichas curvas, la de los EBE y la de la masa salarial, habida cuenta que estamos ante un juego de suma cero: lo que gana una lo pierde la otra, y viceversa.
Pero el banco supervisor incide sobre otro argumento: no deben subirse ni los márgenes empresariales ni los salarios, toda vez que ello derivaría en una pérdida de competitividad. Y esto a pesar de que se advierte que los nuevos asalariados cobran menos que los ya contratados. El informe financiero insinúa, sin demasiado disimulo, que los salarios no crecen al mismo ritmo que los márgenes empresariales, que sí están expandiéndose en un contexto de mayor precariedad laboral. Estos indicadores guardan una relación igualmente directa con los datos de productividad: ésta ha crecido en el ámbito laboral –una productividad más relacionada con la mayor explotación que con procesos innovadores–, en contraste con la trayectoria de los salarios reales. O sea: la diferencia entre la curva de la productividad del trabajo y la de los salarios es cada vez mayor. Estas variables pueden ser comprobadas, sin demasiados problemas, en las bases de datos públicas que existen, des del INE hasta el propio Banco de España, pasando por Eurostat, si se trata de realizar contrastes con otras zonas europeas.
La necesidad de subir salarios es una tesis que desde hace ya varios meses también defiende el Banco Central Europeo. Las medidas de carácter monetario han dado resultado, no cabe duda. Pero esos correctivos no son suficientes, y urgen políticas de carácter fiscal, si se quiere salir de la atonía en la que se encuentra instalada la economía europea, a pesar de las previsiones, excesivamente optimistas a mi juicio, que se están realizando. Y ello por diferentes motivos: los bajos precios del petróleo, los tipos de interés muy reducidos, esa actuación más decidida del banquero central europeo, y la relajación fiscal, están incidiendo de una manera positiva en la economía. En el caso de España, existe otro componente central: el enorme desarrollo de la economía turística, con un crecimiento tangible de la demanda y del gasto turístico. Pero estamos ante hechos coyunturales, que pueden variar. Esto es lo que debería pensar seriamente la cúpula dirigente europea.

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