Por una política económica de progreso. Artículo en inglés publicado en Economia & Lavoro, junto a Ferran Navinés

Publicado en TEORÍA ECONÓMICA Y PENSAMIENTO ECONÓMICO | Deja un comentario

Acto de presentación de «Economía en crisis. Aprendiendo de la historia económica». Palma, Cámara de Comercio-Círculo de Economía, 30 de enero de 2025, 19 horas.

Presentado por Josep Maria Vicens, presidente del Círculo de Economía, y con la participación de José María Carretero, Decano de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de les Illes Balears; y Cristina Narbona, economista y exministra de Medio Ambiente. Más de 100 personas asistentes.

Publicado en ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN ACADÉMICA | Deja un comentario

Acto de presentación de «Economía en crisis. Aprendiendo de la historia económica», 28 de enero de 2025, Madrid, Círculo de Bellas Artes, 19 horas.

  1. Junto al Ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
  2. Con el Ministro de Economía y Víctor Homar, vicerector de Política Científica de la Universitat de les Illes Balears. Más de 130 personas asistentes a un acto moderado por Cristina Monge, profesora de Ciencias Políticas y socióloga en la Universidad Complutense y con la participación de Cecilia Castaño, Catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense

Publicado en ACTIVIDADES DE DIFUSIÓN ACADÉMICA | Deja un comentario

Los aranceles de Trump no beneficiarán a la economía de Estados Unidos: el MAGA en entredicho

Las primeras medidas adoptadas por Donald Trump, envueltas en toda una parafernalia teatral y pretendidamente solemne, una presentación jaleada por veinte mil seguidores y con el magnate sumido en una actitud displicente e imperial, deja mucha inquietud en el aire. Varios factores son destacables.

En primer lugar, debemos aguardar si los anuncios que afectan a la política económica de manera directa se harán efectivos en su totalidad. Recordemos que, en el anterior mandato de Trump, medidas que se comunicaron mediáticamente fueron muy matizadas, y su emisión sirvió al magnate como herramienta de negociación. Muchos analistas señalan que ahora la decisión de Trump es más firme, y sus nombramientos van en la dirección que formuló en sus promesas electorales: camino de la discordia, del conflicto, de la crispación.

En segundo término, si cuajan los aranceles se pueden producir unas consecuencias precisas:

  1. La ralentización comercial con Europa. Las exportaciones europeas a Estados Unidos significan el 20% del total; entorno al 5% del PIB europeo. La industria química, de equipamientos y maquinaria probablemente serán los sectores más afectados por la política arancelaria de Trump. Igualmente, productos agroalimentarios como el aceite de oliva o los quesos recibirán el impacto correspondiente. La dependencia de Alemania y Francia de las exportaciones hacia Estados Unidos se sitúan entorno al 10% de su PIB; mientras que esa variable es del 5% para España. Los colectivos industriales y agroalimentarios pueden verse afectados, por tanto, con esas proposiciones proteccionistas. El turismo de Estados Unidos hacia Europa puede verse beneficiado si el dólar se va revalorizando, espoleado por las medidas del nuevo presidente (de hecho, el dólar viene apreciándose desde el mes de septiembre de 2024 más de un 6%; los datos expuestos proceden de CaixaBank Research, IM12, diciembre de 2024).
  2. Un posible re-direccionamiento del comercio de China, siguiendo una tendencia inversora que ya arranca del primer quinquenio del siglo XXI. En efecto, las inversiones exteriores chinas entre 2005 y 2013 se canalizaron en casi un 74% hacia Asia, Sudamérica, África, mundo árabe y Australia; y apenas un 8,13% hacia Estados Unidos. Para el analista Derek Scissors, del American Enterprise Institute, la inversión global documentada de China se mantuvo estable en 2024. La cadena de suministro de vehículos eléctricos sigue siendo prominente. El volumen de construcción aumentó, liderado por la edificación de plantas de energía solar y de otro tipo. Arabia Saudita fue el socio más activo. El Ministerio de Comercio de China podría cerrar una inversión récord para 2024; la existente en 2016 generó acuerdos titulares y reevaluaciones de políticas en todo el mundo. La inversión china en Estados Unidos –señala Scissors– no es actualmente un tema importante (https://www.aei.org/research-products/report/2-5-trillion-20-years-of-chinas-global-investment-and-construction/. http://www.aei.org/files/2014/01/10-china-invests-somewhat-more-in-the-world_151254764847.pdf). En paralelo, en 2015 un 66% de las exportaciones de China se desarrollaban en países avanzados; el dato se ha contraído hasta el 56% en 2023, mientras se ha incrementado –al calor del aumento de inversiones, como hemos señalado– en las naciones emergentes, entorno al 44% (CaixaBank Research, IM12, diciembre de 2024). Los flujos comerciales entre China y la Unión Europea se han estabilizado, mientras se han reducido hacia Estados Unidos y Japón. Además, países como México, Vietnam y otros emergentes ofrecen ya mercados alternativos a los productos y servicios chinos. Esas rutas ya exploradas, tangibles y efectivas, previsiblemente se verán implementadas por el impacto de los aranceles de Trump. Otro factor es remarcable: imponer un arancel del orden del 60% a las importaciones chinas puede derivar a una depreciación de su moneda. Esto, a su vez, podría enjuagar en parte el encarecimiento arancelario impuesto por Estados Unidos, de forma que ello quizás represente una mejora en la competitividad de los productos chinos hacia esas rutas a las que aludíamos. No es arriesgado pensar que los costes de esa política de Trump los acaben sufragando los propios consumidores estadounidenses.
  3. La elasticidad de la demanda estadounidense –es decir, cuánto puede variar la cantidad demandada de los productos sometidos a arancel en función de los cambios en sus precios– determinará la efectividad de las medidas desplegadas por Trump. Además, debe considerarse la posibilidad, bastante real como ya hemos indicado, que los países afectados por los aranceles busquen otros mercados alternativos al de Estados Unidos, toda vez que las elasticidades de importación y exportación de los países de altos ingresos promedian entorno al 1,4; mientras en las naciones en desarrollo esa cifra se ubica alrededor del 0,7, tal y como se revela en el reciente estudio de los economistas Shantayanan Devarajan, Delfin S. Go y Sherman Robinson, para el Banco Mundial (véase: https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/0fae79c1-a353-4b20-8e4f-8670bd9b4182/content). Estas medidas proteccionistas van a suponer una caída de la apertura comercial, el impacto a la apreciación del dólar –lo que afectará al euro, en un contexto de debilidad de la economía europea– y una posible subida de tipos de interés por incremento de los precios. La emisión del mensaje proteccionista ha podido llenar de regocijo a los partidarios del nuevo presidente, que ven una “recuperación” de un cierto orgullo perdido ante sus competidores, con la mirilla siempre puesta en China. Pero esta estrategia económica puede actuar también como un boomerang. De hecho, Martin Wolf, un importante gurú de la economía liberal, con una palestra muy consultada en el Financial Times, ya ha calificado de “estupidez” la promulgación de esa política arancelaria de Trump, pensando el presidente que serán los extranjeros quienes pagarán sus aranceles. Pero –como apuntamos anteriormente– van a ser los propios estadounidenses los que verán encarecer sus productos (véase: https://www.ft.com/content/86c5adf3-0178-423b-9d00-2af9aaec14a8).

En tercer lugar, Trump ha prometido una importante rebaja de impuestos, que sobre todo va a favorecer a las rentas altas y a las empresas. Esto inferirá por un lado mayores beneficios empresariales; y, al mismo tiempo, una determinante reducción de ingresos fiscales cuya traslación al gasto público va a ser relevante. Teóricamente, esa bajada de tributación tiene efectos-llamada a la inversión exterior. Pero, a su vez, va a contribuir al fortalecimiento del dólar, que ya hemos anotado. Si a ello añadimos el otro anuncio de Trump, la expulsión de fuerza de trabajo inmigrante y el impedimento a su entrada legal en el país, de manera que en conjunto esto va a reducir la oferta laboral, la situación va a afectar al crecimiento económico por esa contracción de trabajadores (que, además, se ubican en una gran mayoría en trabajos de servicios, de construcción y agrarios).

En conclusión, si lo expuesto se acaba confirmando, son previsibles los siguientes movimientos: incremento de la inflación, fortalecimiento del dólar, reducción de las exportaciones estadounidenses e impacto sobre la política monetaria si la situación se extrema, subiendo los tipos de interés. Un aspecto sobre el que Trump ha puesto un énfasis específico, exigiendo a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal –al que Trump ha calificado como “cabeza hueca”–, que baje los tipos de interés de forma inmediata, transgrediendo también aquí la independencia de otro contra-poder a la presidencia de Estados Unidos. Por consiguiente, no está claro que todas esas medidas acaben beneficiando en el medio plazo a la economía de Estados Unidos. Las incógnitas son múltiples. Una: la respuesta de la población si las posibilidades apuntadas se hicieran realidad en su totalidad o en parte: qué reacción puede haber, de carácter social –como está indicando por ejemplo Bennie Sanders–; o en las elecciones parciales en dos años. Dos: qué mecanismos puede tener el Estado de Derecho para poner diques de contención a muchos despropósitos que el nuevo presidente quiere ejecutar. Y, finalmente, tres: qué actitud adoptarán el resto de países ante anuncios y amenazas perpetrados por Trump, impregnados de matonismo, de un desprecio absoluta hacia la ciencia, y de falta de respeto a la independencia de las naciones y al derecho internacional.

Publicado en ECONOMÍA AMERICANA | Deja un comentario

La falsa idea de la libertad económica

La obsesión por una libertad económica sin control, con la premisa de que el problema económico central residía en el Estado y no en el mercado y que, por tanto, se debía recortar el gasto público –el social; pero no el militar, como se demostró en Estados Unidos con el programa de Ronald Reagan, la “guerra de las galaxias”–, ha consagrado las tesis más conservadoras en el pensamiento económico, con líneas específicas de actuación: privatización de empresas y servicios públicos, reducción de costos laborales unitarios tensionando los salarios a la baja, rechazo a las negociaciones sindicales, dominio de lo privado sobre lo público, rebajas impositivas a las franjas más ricas de la población. Consecuencias: déficits gemelos en la economía de Estados Unidos, comercial y presupuestario, en la década de 1980.

Frente a esta idea que vuelve a reverdecer con sumo ahínco, sendos documentos tratan de poner ejes claros de actuación. El de Mario Draghi (véase https://equipoeuropa.org/informe-draghi-ue-competitiva/) propone un ambicioso plan de reindustrialización de la Unión Europea, focalizado en grandes retos económico-sociales que van desde la transición energética hasta la aplicación de nuevas tecnologías, inteligencia artificial y defensa. Se plantea una inversión que oscila entre 750 mil y 800 mil millones de euros anuales, si bien Draghi piensa que buena parte debieran provenir del sector privado. Por otra parte, el de Enrico Letta (véase: https://www.hablamosdeeuropa.es/es/Paginas/Noticias/El-Informe-Letta-el-futuro-del-mercado-%C3%BAnico-europeo-.aspx) sobre el mercado único plantea la necesidad de capturar los factores intangibles de la economía digital y los beneficios de la economía circular con el objetivo de encarar el cambio climático. Apoyar la transición verde y digital, la promoción de la paz y el respeto al Estado de Derecho, y el reforzamiento de un mercado único –con la apuesta por estimular el crecimiento en tamaño de las empresas– para crear empleo y facilitar la posibilidad de hacer negocios, son otros elementos que Letta aporta. Ambos textos son complementarios y su aplicación supondría tres consecuencias:

  • La flexibilización de las reglas fiscales europeas, es decir, una visión más acorde con los planes de actuación que se desempeñaron con la COVID;
  • La apuesta clara por la inversión pública como palanca inicial para estimular el efecto multiplicador sobre la privada;
  • El reforzamiento de una gobernanza que supone establecer consensos entre formaciones con objetivos distintos.

No es fácil; pero probablemente sea esta una vía razonable de actuación, una hoja de ruta a seguir. En confrontación, el “trumpismo discursivo” –según acepción de la profesora Laura Camargo– que ha redefinido la comunicación política con la internacionalización de un estilo agresivo, simplista y provocador para escandalizar, polarizar y confundir. Una herramienta para ello son las redes sociales, en las que este tipo de relatos tienen predicamento por parte de las extremas derechas del mundo, en su defensa de nuevos regímenes de sello autoritario. La gran damnificada: la información veraz. Y la democracia.

Publicado en TEORÍA ECONÓMICA Y PENSAMIENTO ECONÓMICO | Deja un comentario

Trump-Musk, ¿los nuevos señores feudales?

            Se produjo lo que muchos pensaban que era difícil: el ascenso a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump. Y, más aún: el tándem con Elon Musk, otro magnate desquiciado. ¿Qué claves debemos observar en este mandato que en pocas semanas se va a iniciar? En estos momentos, se dispone sobre todo de las declaraciones del propio Trump en la campaña electoral y en sus primeros discursos como electo. La vacuidad de sus formulaciones de carácter social y político no puede hacernos perder la visión de las posibles propuestas económicas y geo-políticas que encierran los argumentos del magnate neoyorquino. ¿Qué puede deparar el mandato de Trump?

            De entrada, el objetivo de un proteccionismo económico, mucho más acentuado que el ya existente en determinados sectores de la economía americana, como es el agrícola. Trump, que no proviene precisamente de ningún campus universitario ni de un prestigioso bufete de juristas, ha afirmado que va a conseguir empleo para los americanos que se sienten amenazados por el avance de la población inmigrante; que va a consolidar sus puestos de trabajo a los que lo tengan, sin temor a que puedan arrebatárselos los extranjeros; que va a impulsar medidas para desarrollar la producción nacional; y que, en definitiva, va a penalizar la entrada de mercancías foráneas. De ahí sus declaraciones hostiles hacia los tratados comerciales, vistos como caballos de Troya hirientes para la industria estadounidense. Esto puede comportar políticas arancelarias severas con las mercancías europeas y asiáticas, dos áreas prioritarias del comercio de Estados Unidos. Lo que, a su vez, generará tentaciones recíprocas en los países afectados, hecho que sin duda acabaría por ralentizar las transacciones mercantiles. Los mensajes de campaña hacia la población blanca sin formación obedecen especialmente a ese pretexto, a esa línea de actuación: un orgullo patriótico, productivo, que lamine lo externo, observado como intrusismo que desindustrializa, que provoca decrecimiento, paro y bajos salarios.

La presidencia de Trump supone el acendramiento de una crisis que va más allá de la economía: es la consolidación de una crisis política y social. Los preceptos neoliberales, dominantes desde los años 1980, han consolidado un discurso muy conservador en las políticas económicas públicas y procesos de des-regulación que han salpicado todas las economías del mundo, con resultados negativos precisamente en la esfera social. Y con crecimientos económicos limitados, en el ámbito de la economía productiva; mientras han sido de gran relevancia en las vertientes más especulativas (crisis de las empresas tecnológicas en 2000; y de las subprime desde 2007).

            La traslación de todo esto a Europa no se hará esperar. Trump ha dado alas a sus homólogos anti-europeos, teñidos de un nacionalismo parecido del que presume el mandatario norteamericano. Bajos salarios, trabajo precario, poco interés hacia estos problemas por parte de las élites europeas, he aquí el caldo de cultivo perfecto para este virus pretendidamente anti-sistema, que no hace más que reforzarlo. El negacionismo extremo.

Publicado en CAPITALISMO | Deja un comentario

Presentación del libro Economía en crisis. Aprendiendo de la Historia Económica, Madrid, 28 de enero de 2025

Publicado en HISTORIA ECONÓMICA, POLÍTICA ECONÓMICA | Deja un comentario

2025: ¿Hacia dónde vamos? Un avance de urgencia

Publicado en CAPITALISMO | Deja un comentario

Tecnofeudalismo, tecnomagnates

            Entramos en un nuevo paradigma: ruptura del multilateralismo, proteccionismo económico, negacionismo generalizado, desacreditación de la democracia, dominio de los llamados tecno-magnates, búsqueda de liderazgos atribulados por redes sociales. Lo contrario, lo vigente, pero en peligro, es, con todos los matices y críticas, la idea de una globalización compartida, la apertura comercial, la conciencia del problema climático y de la emergencia energética y la capacidad de las instituciones democráticas. Nos adentramos en una fase que cuestiona el estado actual amparado por las democracias liberales, en una dirección que nada tiene que ver con procesos de mejora, sino más bien de formación de escenarios dogmáticos y autoritarios. Distopías impulsadas por personajes que utilizan el caos como arma de dominación.

Se está hablando de tecnofeudalismo, concepto acuñado por Cédric Durand (Tecnofeudalismo. Crítica a la economía digital, La Cebra, Donostia, 2021), y que Yanis Varoufakis (Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo, Deusto, Barcelona, 2024) ha seguido explorando: auge de monopolios des-regulados, control social por parte de corporaciones, nuevas formas de rentabilización, acceso más directo a informaciones de carácter privado desde los nuevos guardianes telemáticos de las plataformas por la propiedad del “capital en la nube”. Es la transición hacia una economía que conoce avances relevantes en el plano tecnológico, pero con claros retrocesos políticos.

            Estos importantes desempeños de la tecnología punta, proveniente de la Industria4.0 o Cuarta Revolución Industrial, están suponiendo un control social por la gran conexión de la población con las plataformas digitales. La dominación de los potentes conglomerados tecnológicos y la dependencia de los individuos, junto al incremento descomunal de los beneficios de aquellas empresas, culminan con conductas excéntricas con fines improductivos por parte de los tecno-magnates. Lo que antaño eran el consumo de lujo y la guerra se repite de nuevo, si bien con otras formulaciones: carreras espaciales que pretenden llegar a Marte e incursiones en el mundo de la política alimentando la crispación, el desorden, la manipulación y, por qué no, también la guerra. Estamos ante un tecnofeudalismo que no difiere del tecnocapitalismo que ha caracterizado –y sigue caracterizando– la etapa del capital financiero, si bien los grados individuales de dependencia hacia el cosmos digital introducen la tesis de una relación asimilable a los siervos de la gleba, para Durand y Varoufakis.

            Esta nueva forma del capitalismo se presenta espoleada por los cambios políticos que se han producido en las últimas convocatorias electorales del año 2024, con la máxima expresión en los resultados en Estados Unidos. El triunfo de Donald Trump, el ideario que ha ido comunicando y los primeros nombramientos que ha realizado, promueven una seria preocupación. Las incertidumbres que se abren son numerosas, destacadas por Kristalina Georgieva, directora-gerente del Fondo Monetario Internacional (Financial Times, 10.01.2025). Regresión acusada.

Publicado en CAPITALISMO | Deja un comentario

Ultraliberales, anarco-capitalistas

            Declaraciones furibundas, de gran extremismo, por parte del presidente argentino Javier Milei: la negación de la justicia social –consustancial a los economistas clásicos, desde los fisiócratas con François Quesnay hasta los liberales con John Stuart Mill, pasando por Adam Smith y David Ricardo–; el elogio de la inexistencia del Estado –yendo más allá, incluso, que Hayek o Schumpeter–; la mitología de un elenco de premisas llenas de eslóganes –meritocracia, “quien quiere, puede”, cultura del esfuerzo desprovista de sus anclajes sociales–; y un enaltecimiento de la franja más rica de la población que, además, apenas debe pagar impuestos, franja que se opone a los inmigrantes, observados como consumidores pasivos de los bienes públicos. El contraste: ricos que se lo merecen todo; vulnerables que lo son por sí mismos. Darwinismo económico y social. Esta es la mochila que presenta Milei en el plano teórico en su acción de gobierno. Esta es la hoja de ruta que pregona a los cuatro vientos y que han comprado, con calurosos aplausos, las opciones más ultraconservadoras –en lo social– y ultraliberales –en lo económico– de España. Incluyendo no solo a formaciones políticas, sino igualmente a empresarios relevantes. Mensajes que, además, se licúan en buena parte de la Unión Europea, ante unos comicios que van a ser decisivos para el futuro comunitario.

            Las propuestas prácticas de Milei, que algunos ven extensibles a España: dolor y terapia de choque. Esto es textual, junto a la política de la motosierra. Vayamos, como siempre, a los datos, que provienen en su mayor parte del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina). Cuando Milei accede al poder, el 44% de la población argentina estaba en situación de pobreza; ahora, es el 60%. Salarios y pensiones congelados, desmantelamiento del escaso Estado del Bienestar –sanidad, educación–, factores que inciden en el consumo de alimentos esenciales como la leche o la carne, productos –sobre todo este último– destinados a la exportación con caídas enormes en el consumo local, desconocidas desde 1967, según las estadísticas oficiales. La situación de las empresas no es boyante: reducción de un 6,3% la producción industrial y del sector de la construcción, por la parálisis de las obras públicas. Seccionar la economía pública conduce a este caos, que es el que vive la sociedad argentina con otro calvario a cuestas: la inflación, que era del 211% a la llegada de Milei al poder, está ahora cerca del 180%, en variables interanuales. Los alimentos han cuatriplicado su valor; igual que la ropa u otros productos, con magnitudes que triplican o quintuplican su precio en pocos meses. El superávit fiscal del que presume Milei tiene causas técnicas: sigue manteniendo los impuestos a las capas medias y bajas de la población –ingresa–, pero ha recortado de manera draconiana los servicios sociales –gasta menos–. Un “cuadre” de cuentas con un coste social elevadísimo. El ejemplo argentino no es nuevo. Lo vimos en el Chile de Pinochet, con las recetas ultraliberales de Milton Friedman, admirado por el liberalismo español. Motosierra económica, desastre social.

            Denostar lo público se ha radicalizado en los mensajes lanzados por el conservadurismo ideológico: solo lo privado es eficiente y patentiza mayores utilidades. En Argentina, se está ensayando un ejemplo drástico de desmantelamiento de lo público, recortado asignaciones presupuestarias a capítulos básicos como la sanidad, la educación, los servicios sociales y las inversiones. La economía de la motosierra agrada a muchos economistas y gobernantes, que se encuentran instalados en unos preceptos ideológicos dogmáticos que solo parecen ver en sus críticos y oponentes. Veremos los precipicios sociales.

            La economía de mercado tiene costes. La pregunta clave es quién los asume. Aquí se establece una especie de “juego” entre la esfera pública y la privada. Esta última proclama las excelencias del mercado como institución eficiente para la fijación de precios. Pero el Estado acaba por ser una pieza determinante para los que buscan en las ubres públicas lo que ese mercado no les puede ofrecer. Mariana Mazucatto ha escrito un libro aleccionador sobre todo esto (El Estado emprendedor, RBA, Madrid 2011). Una reivindicación clara de la inversión pública como acicate básico que se acaba extendiendo al ámbito privado y, después, a la sociedad. Los triunfadores privados, los emprendedores, han accedido a fondos públicos esenciales para el funcionamiento de sus proyectos. Éstos, al final, han revertido en un beneficio limitado para el conjunto de la población, si bien la imagen que puede tenerse es la contraria. Datos: la capitalización bursátil de las cien empresas más ricas de Silicon Valley representa unos tres billones de dólares. Esto beneficia, sobre todo, a un grupo reducido de managers y altos directivos. En paralelo, según explica en un reciente trabajo Éloi Laurent Nuestras mitologías económicas, El Viejo Topo, Madrid 2017), California se empobrece: colegios y universidades públicas están en retroceso, y la especulación inmobiliaria se ha disparado y ha hecho crecer la pobreza.

            Estos emprendedores tienen dos señas específicas: los impuestos y el recorte de salarios. La defensa a ultranza de la bajada de impuestos constituye un mantra pretendidamente demostrado por la teoría económica, a saber: reducir impuestos supone dinamizar la economía. A su vez, conceptos básicos como el de competitividad se acaba relacionando, tras la fraseología de rigor que trata de edulcorar la situación, con el control de los salarios. El corolario de esto es la desigualdad. La investigación económica abona esta perspectiva: la concesión del premio Nobel de Economía 2024 a tres historiadores económicos que han investigado sobre las diferentes causas en la disparidad del crecimiento económico, incluyendo la desigualdad como uno de los grandes telones de fondo, subraya la tesis de la inequidad en la distribución de la renta. La inversión pública es clave para revertir todo esto: una función esencial del sector público. Una muestra: la Gran Recesión se superó tras 29 trimestres; la crisis de la COVID, en 7. La causa de tal diferencia: las diferentes políticas económicas implementadas. El peso de la inversión pública.

Publicado en POLÍTICA ECONÓMICA, TEORÍA ECONÓMICA Y PENSAMIENTO ECONÓMICO | Deja un comentario