
Call (Kahal) de Palma
Cae con fuerza la Bolsa de China y arrastra al resto. Los parqués han cerrado, todos ellos, con tasas negativas. Estos indicadores demuestran el elevado nivel de incertidumbre por la que atraviesa la economía mundial, todo muy lejos de la cacareada recuperación económica que algunos divulgan y que quieren que nos creamos. No es posible culpabilizar de esos datos sólo a la reducción de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal: esto podría afectar a algunas economías asiáticas, con China a la cabeza; pero en absoluto a las economías europeas exportadoras, sustentadas en el euro. La economía no arranca. En el curso de esta quinta revolución tecnológica desde la Revolución Industrial, no se atisban nuevos nichos de inversión productiva que atraigan capitales, renovando así su formación bruta. Las previsibles caídas en las tasas de beneficios de las empresas relacionadas directamente con la producción han contrastado con los aumentos de esas tasas en las actividades financieras. Los ajustes han llegado; ajustes internos que lastran el conjunto de las estructuras económicas. Estamos ante un problema serio, anunciado desde hace meses en este blog. Los próximos días, quizás veremos números verdes en las bolsas, inversiones que pretenden quedarse con los derrumbes de activos de otras firmas. Pero no hay que engañarse: mientras no existan líneas claras de inversión en el ámbito estricto de la producción, va a resultar difícil no asistir a estos enormes vaivenes que iremos viendo en los meses venideros.
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.
Aquí hay un extracto:
La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 27.000 veces en 2015. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se necesitarían alrededor de 10 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.
La complicación post electoral plantea una serie de reflexiones, que tiene en la teoría de juegos su razón de ser:
Subidas de tipos de interés en Estados Unidos, caída de los precios del petróleo y de las materias primas, ascenso de la prima de riesgo española, inquietud bursátil, temor del dinero…Este es el cóctel económico que enmarca los resultados de las elecciones del pasado domingo. Estamos ante un panorama incierto, pero no insólito en el teatro europeo. Casos parecidos se han visto en Italia y, de hecho, el país, a pesar de los pesares, ha seguido adelante. Bien es cierto que acuñando la famosa frase de que es un caos…que funciona. E la nave va…
Este es el gran interrogante que se abre, ante una situación económica internacional que está lejos de disponer de los signos de recuperación que a veces se invocan. El primer gran test del mandato de Janet Yellen, la keynesiana presidenta de la FED, va a ser éste: tocar unos tipos que están en el cero y justificar ese movimiento a unos mercados que se mueven al más mínimo signo de incertidumbre. Yellen tiene una característica que otros altos dirigentes del banco central no han tenido: su preocupación por los sectores menos favorecidos de la sociedad. Esto inquietó poco a Volcker, Greenspan y Bernanke, a pesar del gran reto que recayó sobre éste último y que saldó con acierto: no en vano es, junto a Galbraith, el especialista más preclaro sobre la Gran Depresión. Un economista que es historiador económico, sin ambages.
Yellen, discípula de James Tobin, se reveló como una especialista brillante por su claridad expositiva y por el esfuerzo pedagógico de sus explicaciones. Su marido, el Premio Nobel de Economía Georges Akerlof –lo recibió junto a Joseph Stiglitz– ya enfatizó en sus estudios de los años 1990 la importancia de no caer en espirales deflacionistas, que deprimían la economía. A esta tesis se sumó igualmente Krugman, con trabajos en los que demostraba, como Akerlof, que un cierto nivel de inflación no era tan pernicioso toda vez que favorecía un factor clave: la creación de empleo.
Yo diría que Yellen se mueve en esta atmósfera ideológica. La decisión en subir tipos en estos momentos no es nada sencilla. Si no quiere caer en la complacencia que tuvo Greenspan, debe subirlos, sin duda, para evitar burbujas elevadas de crédito. El gran dilema para los economistas es decidir el momento procesal en el que cabe concluir con una medida previamente tomada, que está dando resultados, pero que puede tener dificultades en un horizonte temporal que se desconoce. Este vector, el tiempo que ha de venir, es el que imposibilita cumplir con uno de los requerimientos que se hacen a la economía: su capacidad para predecir.
Yellen se encuentra ahora en esta tesitura, porque subir tipos:
Estamos, por tanto, a las puertas de un nuevo escenario macroeconómico, marcado, además, por la caída en los precios del petróleo y de las materias primas, con sus consecuencias evidentes en las economías de los emergentes. No se avecina un tiempo fácil.
Este es el link donde se encuentran los trabajos que se presentan en este importante congreso de economistas organizado por la Universidad Politécnica de Marche, sobre la comparación entre la Gran Depresión y la Gran Recesión, con participación, entre otros expertos, del Premio Nobel Joseph Stiglitz:
http://www.1929vs2008.univpm.it/papers
Username: 1929vs2008
Password: Ancona2015
Estos materiales son lo más novedoso y reciente sobre el tema.
Se ha cerrado la Cumbre del Cambio Climático de París. Las conclusiones invitan a la esperanza. Por vez primera, todos los países del mundo han aceptado que el cambio climático es un hecho objetivo, y que va a afectar no sólo a la economía mundial, sino también a la misma sostenibilidad de la civilización. A pesar de las informaciones a veces contradictorias que llegaban de las reuniones parisinas, el resultado final es positivo.
Puede abrirse, a partir de esta declaración, un nuevo período de la economía mundial en el que se estimulen inversiones relacionadas con cambios en la energía y otros nichos de ocupación derivados. Ahora bien, no podemos ser optimistas de forma acrítica. Las presiones de grandes consorcios vinculados directamente a los combustibles fósiles y a su negociación, junto a las relaciones que mantienen con estamentos políticos, no va a facilitar el proceso racional de transición energética.
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